Shangri-La es un ciudad en China con una población de unos 186.400 habitantes.
Shangri-La es el topónimo de un lugar ficticio, descrito en la novela Horizontes perdidos, publicada en 1933 por su creador, el británico James Hilton, y adaptada al cine dos veces con el mismo nombre, en 1937 dirigida por Frank Capra y en en 1973 dirigida por Charles Jarrott; el nombre trata de evocar el imaginario exótico de Oriente. En Horizontes perdidos, se describe a Shangri-La como un valle místico y armonioso, guiado dulcemente desde una lamasería, enclavado en el extremo occidental de las Montañas Kunlun; las personas que viven en Shangri-La son casi inmortales, viven cientos de años más que el resto de los seres humanos y envejecen muy lentamente. Por extensión, el término se aplica para describir cualquier paraíso terrenal, pero sobre todo a una utopía del Himalaya: una tierra de felicidad permanente, aislada del mundo exterior.
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